Volvió el color.
Despues de meses de andar de medico en medico, de chuzón en chuzón, morados e hinchazones, haciendo el tratamiento de la Ciclofosfamida intravenosa, en un chequeo de rutina el medico general me pregunto: ¿Qué estas haciendo en estos momentos? ¿Estudias, trabajas? Solo pude contestarle: Estoy en reposo. El desconcertado echó a reír. En mi cabeza no dejó de sonar esa pregunta y empecé a deprimirme. Estaba en casa todo el tiempo sola sin tener nada que hacer, con quien hablar, con la única preocupación de cual va a ser el desayuno, después, qué como de refrigerio, qué hago de almuerzo, y qué habrá para la cena. ¡Maldita sea¡ Exploté. ¿Por qué a mi? ¿Por qué justo ahora que soy una profesional y quiero salir a comerme el mundo a mordizcos? ¿Por qué ahora que quiero salir y rumbearme la vida? Llorando en silencio, en una profunda depresión, contestando llamadas de personas preocupadas por mi salud que te hacen la misma pregunta: ¿Cómo estás? A lo que no hay nada más que responder: Muy bien. ¡Gracias¡
Encontré por casualidad una escuela primaria serca a mi casa, esta sería la excusa perfecta para huír aunque sea un momeno de la cruda realidad. Necesitaban alguien que enseñara danza y que dictara unas clases de manualidades así que acepté, estaba tan encantada y emocionada a la vez. Es lo que me gusta hacer y estos niños realmente están motivados con las clases. Qué fortuna haber encontrado este espacio para distraer tantos pensamientos oscuros que nublaron mi mente. Ahora solo pienso en: ¿Qué voy a dictar hoy? ¿Qué música les pongo? Qué hacer con esos niños para la siguiente clase tratando de inovar y llevarles cosas que les guste. Profesores de otros grupos se antojaron de mi clase y ahora manejo seis grupos distintos. Satisfacción, auto superación, felicidad es lo que siento conmigo misma. Volver a sentirme útil y viva.

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